Odio que tus tiempos sean tan distintos a los míos. Odio recordarte al caminar una y otra vez por los lugares que solíamos transitar. Siempre fui de aquellas que ven sólo lo malo, hoy después de que pasó un tiempo, puede decirte que me quedo con todas las cosas buenas que una vez me distes. Me enseñaste que con un abrazo todo puede ser mejor, has dicho tantas palabras y nunca supe como siempre lograste que volviera la calma. Quién sabe cuántos besos dimos alguna vez? Miles, quizás y nada importaba en esos momentos, sólo eramos nosotros dos. Aunque quisiera decir que encontré alguien mejor que vos, no puedo decirte eso pues tú siempre fuiste mi única excepción. Me duele saber que aún lo quiero, y no poder decirlo, y gritarlo como aquellas tardes, en que no importaba nada, de la mano juntos, quizás jugando a ser nenes otra vez, cuantas risas, cuantas ganas de matarnos tuvimos alguna vez y aquí estamos. Cometimos muchos errores entre los dos, y hasta el día de hoy, quizás es coherente decir que esto nos tenía que suceder.
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